Nuestra Senior Marcela Alday participó como experta en el reportaje central de la revista Electricidad de Mayo (Nº 171), sobre la generación termoeléctrica y su importancia en la matriz energética.

La sequía que ha afectado al país ha impulsado la carbonización de la matriz, una tendencia que se mantendría en el mediano plazo, en el contexto de una industria eléctrica que adquiere este insumo principalmente en el extranjero.

Factores como una menor hidrología han incidido en que la termoelectricidad haya ido tomando mayor fuerza en los últimos años, adquiriendo el carbón un rol relevante en ese escenario, tal como se desprende del informe anual de operación eléctrica 2013, elaborado por Electroconsultores, que considera datos del Centro de Despacho Económico de Carga del Sistema Interconectado Central (CDEC-SIC) y de la Comisión Nacional de Energía (CNE). Es así como mientras en 2012 el 25,45% de la generación bruta total en el Sistema Interconectado Central (SIC) fue a partir de carbón, en 2013 ese porcentaje llegó al 33,35%.

Estos datos van en línea con el volumen de proyectos a carbón que han ingresado al SIC en los últimos años, como ha sido el caso de las centrales Guacolda III (135 MW) y IV (139 MW), Ventanas III (240 MW), Coronel I (343 MW), Bocamina II (342 MW), y Campiche (242 MW); una situación que es todavía más patente en el Sistema Interconectado del Norte Grande (SING), donde en 2013 el 81,9% de la generación bruta total se explicó por el uso de dicho insumo.

Insumo relevante

Según datos del Ministerio de Energía, en 2013 entre el SIC y el SING se consumieron poco más de 12 millones de toneladas de carbón.

De ese total, alrededor de cuatro millones de toneladas anuales corresponden a AES Gener, volumen que destina a sus centrales Norgener, Angamos y Ventanas, un número que aumentaría en los próximos años cuando entre en operaciones la termoeléctrica Cochrane.

Colbún, en tanto, consume anualmente un millón de toneladas de carbón, debido a su complejo Santa María, que actualmente tiene en operación solo a la primera unidad, donde se opera con mineral del tipo bituminoso que contenga bajos niveles de azufre y de cenizas.

La preponderancia del carbón en la matriz energética nacional se mantendría en el mediano plazo, con el desarrollo de nuevas termoeléctricas, como es el caso de la segunda unidad de la central Santa María de Colbún, la quinta unidad de Guacolda, y Punta Alcalde, en el SIC, y el proyecto Infraestructura Energética, perteneciente a E-CL, en el SING.

En esta línea, en el Informe Técnico Preliminar (IPT) de precios de nudo, correspondiente a la fijación tarifaria de abril de 2014, se incluyó un programa o recomendación de 30 obras de generación a través de las cuales la autoridad refleja lo que está viendo en materia de evolución de costos de la energía. En el documento se estima que en el periodo 2017-2023 el SIC podría sumar 2.189 MW de capacidad instalada, de los cuales el 31,2% corresponde a carbón, para lo cual se consideran dos centrales para 2020 y 2021.

Licencia ambiental y social

Marcela Alday, ingeniera senior de Jaime Illanes y Asociados Consultores, comenta que “esta tendencia sigue el comportamiento de otros países, como Estados Unidos. De acuerdo con el Informe Annual Energy Outlook 2013 del U.S. Energy Information Administration, las plantas de generación a carbón seguirán siendo, al menos hasta 2040, las mayores productoras de energía de ese país, con una participación que no baja del 35%”.

Declaraciones que van en línea con los dichos de Luis Felipe Cerón, gerente general de AES Gener, quien en el marco del seminario “El Shock Eléctrico que el País Necesita”, organizado por Sofofa, señaló que a nivel mundial este combustible representa el 41% de la matriz, agregando que a costos variables de US$100/ton en carbón y US$12/MMBTU en gas, el mineral es aproximadamente US$40/MWh más económico.

Sin embargo, Marcela Alday advierte que “proyectar y llegar a construir y operar nuevas centrales a carbón implica hoy a los inversionistas desarrollar proyectos de altos estándares ambientales, que no se circunscriban exclusivamente al cumplimiento de lo que está normado, y realizar un proceso de sociabilización del proyecto que permita obtener la licencia ambiental, pero también la licencia social. La dictación de las normas de emisión para centrales termoeléctricas fue un avance importante, fijando límites bastante estrictos para las emisiones por chimeneas, pero deben atenderse adecuadamente otras problemáticas como son el uso de agua para enfriamiento, el manejo del combustible y de los residuos sólidos que se generan”.

Frente a estos requerimientos destacan acciones como la formación de la Unidad de Participación y Diálogo, en el Ministerio de Energía; y el anuncio del ministro de Hacienda Alberto Arenas de que en la primera quincena de mayo se daría a conocer el programa energético del Gobierno, el que abordaría aspectos como la mejora de los instrumentos de ordenamiento territorial y el fortalecimiento de las capacidades institucionales.

Carbón nacional

Pese a la importancia que posee el carbón como insumo energético de la matriz nacional, alrededor del 90% del mineral que se consume en Chile es importado. Es así como AES Gener obtiene gran parte de este combustible desde países como Colombia, Australia, Indonesia y Estados Unidos, una situación que se repite con Colbún, cuyo carbón es 100% importado y adquirido a través de licitaciones internacionales que realiza cada seis meses.

Sin embargo, en el último tiempo la producción nacional de carbón ha ido adquiriendo una mayor relevancia con la actividad de yacimientos ubicados en las Regiones del Biobío y Magallanes (tal como se observa en la Tabla N°1). En el extremo sur destaca Mina Invierno, propiedad de empresas Copec y Ultramar, desde donde se extrajeron más de dos millones de toneladas métricas de carbón en 2013, llegándose incluso a exportar mineral a Europa y Asia.

Sebastián Gil, gerente general de Mina Invierno, comenta que a la fecha han realizado 36 embarques, 11 de los cuales corresponden al presente año, manteniendo “un mercado mixto, el que considera clientes locales e internacionales. Dentro de estos últimos podemos mencionar como destinopara nuestro carbón a Holanda, España y Asia”.

En ese contexto, el ejecutivo explica que “el carbón de Magallanes es del tipo sub bituminoso, con un poder calorífico cercano a las 4.200 kcal/kg. En cambio, el de Colombia es del tipo bituminoso, de aproximadamente 6.000 kcal/kg. Nuestro carbón tiene la ventaja de tener un menor contenido de azufre, lo que lo hace muy propicio para el nuevo estándar de emisiones. Además contamos con la ventaja de tener mayor cercanía y, por lo tanto, menores costos de transporte para atender a nuestros clientes nacionales”, haciendo hincapié en que “la meta de este año es producir en torno a 4,5 millones de toneladas de carbón”.

No solo carbón mineral

En octubre de 2013 la australiana Carbon Energy anunció la firma de un memorando de entendimiento con Antofagasta Minerals, para adquirir los derechos de la minera sobre el proyecto de gasificación subterránea de carbón que se evalúa en el depósito Mulpún, Región de Los Ríos. Jodie Springer, investor relations manager de la empresa australiana, explica que aunque dicho acuerdo expiraba en febrero pasado, han continuado las conversaciones con la empresa nacional, y la búsqueda del financiamiento y los potenciales participantes, con el objetivo de ser el socio tecnológico para el proyecto.

Conclusiones

  • Mientras en 2012 el 25,45% de la generación bruta total en el SIC fue a partir de carbón, en 2013 ese porcentaje llegó al 33,35%.
  • Se estima que en el periodo 2017-2023 el SIC podría sumar 2.189 MW de capacidad instalada, de los cuales el 31,2% corresponde a carbón.
  • La termoelectricidad a carbón debe lidiar con factores como las mayores exigencias ambientales y la licencia social.

Alrededor del 10% del carbón que consume la industria nacional en Chile proviene de yacimientos ubicados en las Regiones del Biobío y de Magallanes, destacando el proyecto Mina Invierno.